LA OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD

La obediencia a la autoridad: el experimento de Stanley Milgram

Stanley Milgram fue profesor de psicología y director de investigación de la Universidad de Nueva York. Durante los años 60 realizó una investigación sobre la «obediencia a la autoridad», después de preguntarse por qué hubo tanta gente que siguió el movimiento nazi.

Durante esta investigación estudió el comportamiento de 40 personas normales desde el punto de vista psicológico,  cuya función era infringir un castigo a una tercera persona en forma de corriente eléctrica dentro de lo que ellos creían que era un ensayo sobre el aprendizaje.

En este vídeo, copia del experimento original, se explica perfectamente:

Los resultados son sorprendentes, como se muestra en este vídeo.

En este experimento el 50% de los participantes  continuaron hasta un voltaje de 450V! Incluso una vez que el individuo interrogado ya no podía ni siquiera hablar. Es cierto que todos ellos cuestionaron el experimento en algún momento, que se mostraron incómodos y nerviosos, pero no se negaron a continuar.

Conclusiones del experimento:

La conclusión a la que se llegó con esta investigación y con otras que le siguieron es que tenemos un sentido tan marcado en el inconsciente de obediencia ante la autoridad (profesionales cuya profesión es «saber» como científicos o profesores), que por el hecho de que una persona se presente con una bata y nos diga lo que tenemos que hacer somos capaces de dañar a otro ser humano sin estar sometidos a ningún tipo de amenaza ni coacción.

Pienso que todos (o la gran mayoría) pensamos al leer esto que nosotros no somos así. Creemos que en esa misma situación hubiéramos actuado de forma diferente. Tal vez.

Lo cierto es que la obediencia a la autoridad fue en este caso tan fuerte y tan inconsciente que el 100% de los participantes actuaron de una forma aparentemente irracional provocando un sufrimiento consciente a otra persona, con mayor o menor voltaje. Da escalofríos.

La obediencia en la educación del niño:

Le pregunta es: ¿De dónde proviene esta obediencia? ¿Cuándo se marca en nuestro inconsciente tan profundamente? No podemos olvidar que desde que nacemos la conducta que más nos refuerzan es la de premiar la obediencia y castigar la desobediencia. Empezando por la educación en el seno familiar, luego en la escuela y más tarde en el trabajo.

El acto de fortalecer la obediencia en el niño provoca que se deje de sentir responsable de sus actos.

Por eso es vital que aquellos que tenemos el poder de decidir sobre educación (políticos, docentes, padres…) seamos capaces de ir más allá de lo que nos han enseñado a nosotros, y podamos conseguir para nuestros hijos una educación que les de libertad, basada en valores, en la que el individuo sea el centro.

Una educación en la que formemos personas con criterio, que se responsabilicen de sus propios comportamientos y actitudes, que luchen por lo que creen y sueñen con un mundo mejor. Una educación con la que tengamos la seguridad que si este experimento se volviera a realizar el resultado sería distinto, totalmente distinto.

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