¿Quién soy?
El otro día alguien me preguntó «quién soy» y lo primero que me vino a la cabeza fue contestar con mi nombre y apellido, lo que realmente no dio una gran información sobre mí.
Así que me dio por pensar en nuestra respuesta habitual ante esta pregunta.
Normalmente, y después de nuestro nombre, pasamos a hacer una presentación de nosotros mismos que tiene más que ver con lo que estudiamos o hacemos (nos definimos como nuestra profesión), con nuestro tiempo de vida (edad), nuestro origen (de Pamplona de toda la vida) o con nuestro modelo familiar (madre de 3 hijos, la menor de 5 hermanos…).
Habitualmente, tampoco la persona que pregunta parece que quiera profundizar mucho más, así que nos damos por satisfechos.
Hasta que un día te encuentras con alguien que sigue preguntando: Sí, todo esto está muy bien, pero ¿Tú quien eres, qué te define, qué te hace especial,… ?
Incluso en algún escenario posible de la vida puede ser que nosotros mismos, sin necesidad de un agente externo, nos hagamos esta pregunta:
¿Quién soy yo? O mejor…
¿Quién soy yo, hoy?
Que no tiene porque ser la misma respuesta que hubiera sido si la contestáramos hace un año o dentro de dos meses.
Ejercicio de reflexión personal:
Antes de seguir leyendo, haceros un favor. Parad un minuto y contestad a la pregunta: ¿Quién eres?
¿Qué tal? Porque si has conseguido definirte te doy mi enhorabuena: sin ningún género de dudas, eres una persona realmente especial.
Y si no te ha resultado fácil, pues bienvenido al mundo del común de los mortales!
¿Qué tal si la complicamos un poco más?
¿Quién soy es quién yo creo que soy?
Porque yo me puedo definir como «alegre y siempre dispuesta a ayudar a los demás» y, encontrarme con que la persona que tengo a mi lado me contesta que tal vez eso sea cierto en mis sueños, porque lo que ella conoce de mí es que me paso la vida mosqueada y centrada en mis propias necesidades.
Porque lo que nosotros vemos de nosotros mismos no siempre es real, ni coincide con lo que los demás ven. Y entonces,
¿Quién soy, quién yo creo que soy o quién soy según mis actos?
Para intentar superar esta segunda barrera existe una herramienta llamada la Ventana de Yohari, que nos ayuda no sólo a indagar en nosotros mismos sino también en la parte de nosotros que no conocemos, pero los demás si ven.
Pero lo primero es trabajar en nosotros mismos, en conocer cuáles son los valores que nos mueven, las creencias que nos fortalecen o nos limitan, las acciones que nos definen. Una labor de autoconocimiento que únicamente puedes realizar tu mismo.
La alternativa es no saber contestar a esta pregunta de quién soy yo… Pero eso es algo que no se a ti, pero a mí me resulta extrañamente triste.


