CARTA DE UN NIÑO A LOS ADULTOS

Ana Apesteguia Armijo A3COACHING

El otro día en el hospital me llamó la atención este cartel titulado «Carta de un niño a los adultos», el mensaje no tiene desperdicio:
 
No me des todo lo que te pida. A veces solo pido para ver hasta cuánto puedo recibir.

No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo.

No des siempre órdenes. Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.

Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo; pero también si es castigo.

carta de un niño a los adultosNo me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si tú me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir, y si me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufre.

No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer, decídete y mantén esa decisión.

Déjame valerme por mí mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender.

No me sobreprotejas aunque sea discapacitado o enfermo. Son más las cosas que puedo hacer que las que no puedo.

No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que me dices.

Cuando yo hago algo malo no me exijas que te diga el «por qué lo hice». A veces ni yo mismo lo sé.

Cuando estés equivocado en algo admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti. Y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.

Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos; ya que por ser de la familia no quiere decir que no podamos ser amigos también.

No me digas que haga una cosa si tu no la haces. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas; pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.

Aliéntame en el estudio; no tanto para conseguir éxitos externos si no para mi propio crecimiento personal.

Cuando te cuente un problema mío no me digas «No tengo tiempo para tonterías» o «eso no tiene importancia». Trata de comprenderme y ayudarme.

Quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.

ABRÁZAME, NECESITO SENTIRTE.
(Autor anónimo)

2 comentarios Comente algo!

Me parece precioso. Hay tantas cosas que aprenderiamos de los niños si nos pararamos un momento a escucharles!! Ojala tenga la habilidad suficiente para seguir los consejos de este niño. Lo que si es seguro es que pondre todo mi empeño y todo mi cariño para lograrlo.

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Gracias Anabel. A mí también me llegó y por eso quise compartirlo.
Tienes razón en lo de pararnos a escucharles. A escucharles de verdad, entender lo que realmente necesitan aunque no lo digan con palabras.
Un abrazo muy fuerte

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