LOS 4 PASOS PARA COMENZAR (Y TERMINAR) UN PROYECTO

Pospones los proyectos medios y grandes

A ver si te suena… Tienes en la cabeza algo que quieres empezar (o terminar) pero por alguna razón no encuentras la manera. Sólo el hecho de pensar en ponerte a hacerlo provoca que surjan en tu cabeza mil otras opciones mucho más apetecibles.

Y lo vas posponiendo. Eso tiene un nombre y se llama procrastinación.

No conozco a nadie que no procrastine en una grado mayor o menor. Pero de lo que voy a escribir hoy es de un tipo de procrastinación que viene de falta de planificación y que afecta a proyectos de tamaño medio o grande.

El método de los 4 pasos

En una sesión de la semana pasada mi cliente me decía que “tenía que” terminar con un encargo. Que le pesaba mucho el no haberlo terminado ya, que sentía vergüenza. Pero que no encontraba el tiempo para hacerlo.

Así que seguimos el método de 4 pasos:

4 pasos para no procrastinar1) Tomar perspectiva

  • ¿En qué punto estás? En qué consiste el proyecto, cuánto has hecho hasta ahora, cuánto tiempo le has dedicado..
  • ¿Qué quieres conseguir? Que te hará saber que has terminado, que nivel de calidad / exigencia necesitas realizar, qué porcentaje del proyecto te falta por hacer…
  • ¿Para qué quieres hacerlo? ¿Realmente estás motivado? ¿Es por demanda de otra persona, es algo importante para ti a nivel personal o profesional? ¿Merece la pena el esfuerzo?

2) Define el qué

Esta es la parte que a mi más me gusta, pero veo en las sesiones que a muchas personas le cuesta mucho. Consiste en despiezar todo lo que hay que hacer de forma concreta y sencilla. Coge lápiz y papel y dedica un tiempo a pensar sin que nadie te moleste.

Por poner un ejemplo. Si quieres pintar una habitación las acciones que nos vienen a la cabeza son: comprar pintura, empapelar, y pintar. Pero lo cierto es que si te paras a pensar en las acciones ocncretas, en seguida surjen más cosas, como por ejemplo: elegir el color, quitar o tapar los muebles, programar la fecha con los abuelos para dejarle los nietos, comprar rodillos, pinceles, pintura, y cinta para envolver enchufes y rodapiés, pintar una mano, esperar, pintar una segunda mano (y una tercera en ocasiones), esperar, quitar el papel, volver a colocar los muebles, limpiar los pinceles y rodillos, subir al trastero la pintura sobrante… y tal vez me deje algo porque hace mucho que no pinto 😉

3)  Define el cómo

Qué es lo primero que hay que hacer, qué cosas se pueden hacer de forma simultánea, ver si puedes delegar algo, si dependes de terceras personas para dar algún paso, cuánto tiempo prevés dedicarle a cada cosa,…

En el caso de la pintura sería algo como….

pintar cuarto

Vemos que al hacer esta disección aparecen nuevas actividades. Si considero que la pintura la tengo que consensuar con mi pareja, necesitaremos un momento para estar juntos y hacerlo. Si mi hermano me puede ayudar a mover los muebles, necesitaré hablar con él para saber en qué fechas puede hacerlo,…

Hacer bien este paso ayuda a organizar la mente, y al tener claro lo qué tienes que hacer y cómo hacerlo, aumenta tu sensación de control y de calma.

4) Define el cuándo

Consiste en decidir las fechas y tiempos concretos que le vas a dedicar. En nuestro caso obviamente elegir el color de la habitación tiene que ir antes que comprar la pintura o pintar, pero preguntar a los abuelos cuándo se pueden encargar de los niños, o concretar con mi hermano cuando puede ayudarme a mover los muebles, puede ser simultáneo.

Viene muy bien ponerte un check list e ir tachando las acciones  ya terminadas, porque aumenta la sensación de ir avanzando y de logro!

En conclusión…

De alguna forma el hecho de ver tu proyecto como una suma de acciones concretas que hay que hacer, te lleva a darte cuenta de que eres capaz de hacerlo. Bajas de una idea nebulosa que no sabes por dónde empezar, a una acción tan concreta como hacer una llamada, o hacer una compra,… Cosas que si sientes que puedes hacer y que no te suponen un alto nivel de esfuerzo.

Así que te invito a que elijas un proyecto que tengas en mente y lo trabajes en estos cuatro pasos. La sensación habitual al terminar es de empoderamiento. Ya me contarás!

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