HAGO ZAS Y CAMBIO MI VIDA

Zas y cambio de vida

Qué eres tu y qué son tus circunstancias

Tomaba un café con un buen amigo y nos pusimos a hablar sobre cambiar nuestra forma de ser.

Y, para mi sorpresa, su respuesta fue que el no iba a cambiar porque “él es como es” y no quiere cambiar su esencia. Ja ja. ¡No sabe lo que dijo! Porque para mi este tipo de comentario es como si me activaran un resorte, así que entre vino y vino, abrimos un debate sobre lo que somos en esencia y lo que no.

¿Alguna vez te has preguntado…

  • … que parte de ti es lo que eres y que parte de ti es cómo te comportas?
  • … que parte de ti es lo que eres y que parte de ti es cómo estás pensando?
  • … qué parte de ti es lo que eres y que parte de ti es cómo te sientes?

Porque para mí cómo pienso, cómo siento y cómo me comporto en un momento dado es parte de cómo soy ahora pero no es mi esencia. Es imposible que lo que yo SOY cambie cada vez que cambio de opinión, cada vez que cambio mis emociones ante ciertas situaciones o personas o cada vez que actúo de forma diferente. ¡Habría tantas Anas como días al año!

Hace 20 años yo era una persona sumamente tímida y reservada. Hoy doy conferencias, y salgo al escenario sin ponerme casi nerviosa. Y lo hago porque disfruto con ello. ¿Quién soy más yo? ¿Hay una Ana más “en esencia” que otra?

¿Reaccionas ante la vida o decides?

Y entonces surgió un segundo debate: este amigo me dijo que es cierto, que vas evolucionando con el tiempo y con las situaciones que te toca vivir, que inevitablemente vas reaccionando a lo que te pasa en la vida.

Y llegados a este punto, me tocó mi segunda fibra sensible en este tema, porque desde mi perspectiva y desde la experiencia de los procesos de coaching realizados, pensar que sólo lo que vives es lo que puede hacer que cambies, es dejar fuera de la ecuación un factor esencial.

Te dejas fuera a ti. A tu poder de decisión. A tu determinación. A tu voluntad.

Porque también tu puedes decidir cambiar. También tu, aunque tu entorno no te obligue a ello, puedes tomar las riendas y decidir ser diferente en aquello que no te está funcionando, en lo que te hace daño.

Pongamos un símil: la de una persona que fuma mucho. Puede esperar a que le detecten un cáncer (algo que le pasa en la vida y ante lo que reacciona) para dejar de fumar, o puede decidir hacerlo por propia voluntad (antes de detectar una enfermedad) consciente de lo que es mejor para su salud.

En cualquier momento, independientemente de la situación podemos tomar decisiones con respecto a nuestros pensamientos emociones y comportamientos para que sean diferentes de cómo son ahora.

¿Entonces… hago Zas y cambio mi vida?

Ojalá fuera tan fácil ¿Te imaginas? Haces ZAS, chasqueas los dedos y automáticamente cambias una forma de ser o de pensar…

Lo cierto es que cambiar cuesta más o menos dependiendo de factores como el tiempo que llevas actuando de esa manera, las creencias que le acompañan, tu facilidad o dificultad para cambiar, tus resistencias,….

Cada pensamiento, emoción y comportamiento que elegimos modificar va a llevar consigo voluntad, esfuerzo y constancia. Así que pon en una balanza el esfuerzo y el beneficio y asegúrate que el cambio que quieres realizar merece la pena.

Y ahora sí, empieza a dirigir tu vida hacia donde quieras sin esperar a que sean las circunstancias las que te dirijan a ti.

¿Y cómo cambio lo que no me gusta?

Esa es la pregunta del millón, y la razón fundamental por la que una persona sana y normal como tu y como yo, comienza un procesos de coaching: encontrar las herramientas que necesitas y hacer los cambios que quieres para tu vida por tu propia voluntad, siendo consciente y libre de ser diferente de como estás siendo.

Pero si para ti no ha llegado el momento de acudir a un profesional y te planteas hacer algún cambio por tu cuenta aqui te explico los 6 pasos básicos para realizar un cambio en tu vida…

los 6 pasos básicos para hacer un cambio mi vida coaching

  1. Define exactamente lo que quieres cambiar. Cuanto más concreto mejor. Cuanto más claro mejor. Ejemplo: no me digas que quieres comunicarte mejor, dime que quieres ser capaz de escuchar a tu madre sin interrumpirle.
  2. Evalúa de 0-10 el grado de importancia que tiene este cambio para ti.
  3. Define qué es lo que vas a tener que hacer diferente a lo que haces habitualmente. Ejemplo: cambiar tu pensamiento cuando vas a estar con tu madre y pensar “en todo lo que le debes” en vez de “irá al grano alguna vez?” Aprender a relajarte. Cambia la forma en que conversas con ella por ejemplo haciendo preguntas más cerradas, con el lenguaje corporal…
  4. Evalúa de 0-10 el esfuerzo que te va a suponer el cambio y compáralo con su importancia.
  5. Define exactamente qué vas a hacer y cómo vas a hacerlo. Establece un plan de acción donde aparezca el “qué” vas a hacer el “cuándo”, el “cómo”, con “qué ayuda”,…
  6. Haz seguimiento del resultado obtenido. Felicítate los logros por pequeños que sean y considera hacer cambios en tu plan de acción si no estás consiguiendo el resultado deseado.

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2 comentarios Comente algo!

¡Un artículo muy interesante¡ Nunca hay que olvidar nuestra esencia, porque sin ella pienso que seríamos veletas yendo de un sitio a otro sin cesar, según nos lleven las distintas circunstancias a las que nos enfrentamos diariamente (pero también admito, a nivel personal, que muchas veces es difícil “recordar” o “identificar” esa esencia).
¡Gracias por este artículo!

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Muchas gracias Elorri por participar en este blog. Me alegro que te haya parecido interesante. Es cierto que aprender a diferenciar lo que tiene que ver con nuestra esencia o con nuestras circunstancias es fundamental.
En ocasiones detrás de muchos “es que yo soy asi” suele haber más miedo y pereza a lo que nos supone cambiar que el hecho de que realmente sea algo que es esencialmente nuestro, y el problema es que a veces el “es que yo soy asi” nos lleva a situaciones dolorosas en las que no nos sentimos bien. Ahí es donde hay que vencer ese bloqueo y buscar alternativas.

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