MIEDO A DECIR NO – ASERTIVIDAD

miedo a decir noEl origen del miedo a decir no

Existen situaciones muy diversas en las que podemos actuar guiados por el miedo a decir no, ya que tiene muchas causas: no querer decepcionar al otro, no querer desilusionarlo, evitar un enfrentamiento, sentir que nos van a querer menos o que van a contar menos con nosotros, pensar que van a vernos como egoístas,…

En definitiva, el miedo a decir no, supone que ponemos por encima de nuestra opinión la  opinión del otro. Lo que el otro quiere, piensa, necesita es más importante que lo que yo quiero, pienso o necesito. Y esta importancia se la doy yo. Sin ofrecer resistencia.

Veamos algunos ejemplos…

  • Hoy me apetece quedarme en casa pero me llama una amiga para ir al cine y por no decirle que no, me visto y voy.
  • Estoy con un informe importante que debo entregar, viene un compañero con un problema y por no decirle que no, le ayudo a solucionarlo aunque implique quedarme más horas después de mi horario.
  • Mi hijo de 4 años quiere que le compre una chocolatina aunque ya a merendado, por no decirle que no (y que llore y grite) se la compro.

El miedo a decir no y la autoestima

Como acabamos de ver, el miedo a decir no, me hace situar en primera persona a los demás. De esta forma siento que obtengo una ganancia directa, que es la imagen que vendo de mi misma: que buena soy, siempre estoy para los demás, pueden contar conmigo en cualquier momento,…

Pero, ¿A qué precio? ¿Dónde quedo yo, lo que a mi me importa, mis necesidades?

decir no¿Qué me hace pensar que lo que el otro demanda es más importante que lo que yo quiero? Muchas veces es un aprendizaje cultural, que afecta mucho más a mujeres que a hombres, todo hay que decirlo. No en vano las mujeres hemos sido educadas durante muchos años para estar en un segundo plano, para no ser “egoístas” y poner las necesidades de los demás, sobretodo de la familia, por delante de las propias.

También la autoestima tiene mucha influencia, una persona que se quiere a sí misma y que se respeta, será más capaz de ponerse en su lugar y dar su opinión, que otra persona que viva un momento de baja autoestima y necesite el reconocimiento externo para sentirse bien.

Venciendo el miedo a decir no

Decir no es tan importante como decir si. Decir no a lo que no es bueno para ti, a lo que no quieres, a los abusos continuados de alguien, es un derecho fundamental que todos poseemos y que podemos y debemos ejercer, tal como vimos en el post: mis derechos asertivos. Recuerda algo importante:

Aprender a decir NO a las demandas de los demás, significa decirte SI a ti mismo.

Como todo lo que no se practica, como todo cambio, para empezar a decir no hay que vencer unas resistencias, que en este caso son los pensamientos en forma de miedos que vendrán a mi mente.

Lo primero para vencer estos pensamientos negativos es darles la vuelta. Ver si son reales o son una creencia incorporada sin justificación real. Una forma de hacerlo (aunque hay muchas otras) es tomar consciencia de si nosotros pensaríamos lo mismo si la situación fuera al revés. ¿Pensaríamos que el otro es egoísta, que es mala persona, nos decepcionaríamos, etc.?

Siguiendo con los ejemplos del principio:

  • Hoy me apetece quedarme en casa pero me llama una amiga para ir al cine.
    • Mi primer pensamiento es ir para que no piense que soy egoísta.
    • Le doy la vuelta y me pongo en su situación. Pensaría yo que es egoísta si yo le propusiera ir al cine y ella me dijera que estaba cansada? 
  • Estoy con un informe importante que debo entregar, viene un compañero con un problema.
    • Mi primer pensamiento es ayudarle para que vea que soy un buen compañero, y que se puede confiar en mi.
    • Le doy la vuelta y me pongo en su situación. Entendería yo si fuera él el que me dice que ahora no puede ayudarme porque tiene que entregar el informe?
  • Mi hijo de 4 años quiere que le compre una chocolatina aunque ya a merendado.
    • Mi primer pensamiento es comprársela para evitar un enfrentamiento en el supermercado y que los demás piensen que soy una mala madre o que no se educar a mi hijo.
    • Le doy la vuelta y pienso en la cantidad de rabietas que he visto. También pienso en qué es lo mejor para mi hijo, darle lo que quiere o lo que es bueno para él. Recuerdo episodios de rabietas de otros niños. ¿Qué es lo que pienso sobre sus madres?

Lo que pretendo con este ejercicio tan sencillo es simplemente tomar consciencia de que el miedo a lo que el otro pensará no está justificado. No hay una relación directa entre mi NO y el juicio categórico de los demás.

La reacción de los otros ante mi NO

A la hora de decir que no a alguien es importante darse cuenta de que la otra persona no tiene que reaccionar de forma positiva ante tu negación. Su reacción dependerá de cómo sea esa persona, de qué relación tengáis, de la importancia que para ella tenga lo que está pidiendo,…

Puede que no lo entienda, que te demande que hagas algo que no quieres hacer, que inicie un enfrentamiento. Esto no significa que debas ceder, sólo significa que la otra persona piensa que tienes la “obligación” de hacer las cosas a su manera. Será tu decisión darle la razón o mantenerte en tu posición.

Recuerda que los demás están acostumbrados a cómo eres y si habitualmente te conocen como una persona que no se niega a nada y está siempre disponible, puede ser que al principio se descoloquen y les sorprenda tu cambio de actitud. Esto no significa que sea malo ni lo perciban como tal, sólo significa que necesitan un tiempo para adaptarse a tu nueva actitud.

Cómo decir que no.

Lo primero es entender que decir no significa solamente eso, decir NO. La carga emocional la ponemos cada uno.

Decimos NO de una forma tranquila y firme. Construimos una frase corta y directa.

  • No, gracias.
  • No, no puedo.
  • No, no me apetece.

Si queremos, después damos una explicación a la negación. Es importante mantenerse en una posición de tranquilidad, no de agresividad ni de enfrentamiento. Recuerda que es tu derecho hacerlo, de la misma manera que los demás también tienen ese derecho.

Si tienes dificultades para decir no, empieza por hacerlo en situaciones poco conflictivas, en actos anecdóticos sin carga emocional. Verás que no pasa nada. Tal vez las personas de tu entorno se sorprendan un poco, pero se les pasará. Al practicarlo varias veces, verás que cada vez te resulta más sencillo ponerte en esta posición. Poco a poco irás aprendiendo a decir no en situaciones de mayor importancia.

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[…] permites decir que “no” a situaciones o peticiones que no te apetecen o no te benefician sin tener miedo al que […]

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