MIS EMOCIONES SON COMO UNA MONTAÑA RUSA

montaña rusa emocional

La función imprescindible de la emoción

Las emociones son parte de nuestra vida. Sin ellas seríamos personas planas y la vida sería bastante aburrida. Imaginaros un mundo sin la alegría, el enfado, la rabia, el amor, la tristeza,… La gestión emocional es la habilidad de utilizarlas en nuestro beneficio.

Las emociones cumplen una función esencial para nosotros. Nos informan sobre nuestro mundo interior y exterior para que actuemos de diferente forma antes los acontecimientos que suceden.

Se podría decir que son una señal de alarma que debemos saber descifrar para dar una respuesta, una señal adaptativa a nuestro entorno. Y para que sean útiles debemos trabajar la gestión emocional.

  • La alegría, por ejemplo, es una emoción que nos hace darnos cuenta de que lo que está sucediendo nos gusta. Al sentirnos bien, al  disfrutar de ese momento, nos moveremos para buscarla en las siguientes acciones que realicemos.
  • El enfado también tiene una función esencial. Nos señala que hay algo que no nos gusta bien hacia nosotros o hacia lo que queremos o poseemos, y nos da la fuerza, la energía para “luchar” por nuestros derechos.

Todas las emociones cumplen con una función de adaptación y se han desarrollado a lo largo de siglos para sernos de utilidad.

A veces las emociones nos complican la vida

El problema empieza cuando en vez de comprender la función de las emociones y actuar para responder en consecuencia, dejamos que nos desborden, nos dejamos llevar por ellas sin ningún control. No desarrollamos nuestra gestión emocional y esto convierte nuestra vida en una montaña rusa que no nos beneficia.

Cuando nos ocurre esto, las emociones dejan de ser nuestras aliadas, para convertirse en nuestro caballo de batalla.

Y es importante dejar algo claro en el tema de gestión emocional: gestionar una emoción no consiste en dejar de emocionarse. Consiste en darle una respuesta adecuada.

Si yo me siento enfadada ante una situación concreta, la mejor respuesta para mí no es reprimir mi enfado, pero tampoco dejarme llevar por él sin control. No es cierto que “todo valga” porque yo esté enfadado.

La clave está en el pensamiento

Conseguir darnos cuenta de qué es lo que me ha enfadado y de qué manera me siento amenazado por ello, nos servirá para dar una respuesta beneficiosa para mí y para mi entorno. Pero para ello debemos ser capaces de introducir otro factor a la fórmula emoción – respuesta, y este factor es nuestra capacidad de pensar.

 Emoción + Pensamiento = Respuesta adecuada

El pensamiento tiene mucha relación con nuestra forma de sentir, como ya traté en un artículo anterior Sentimiento=Emoción+Pensamiento, donde comentaba la influencia de nuestra razón sobre nuestra emoción. Pero su poder no termina ahí.

Gestionar adecuadamente nuestra emoción en cualquier situación consiste en escuchar la alarma que se ha desatado (nuestra emoción), interpretar su mensaje y valorar la respuesta más adecuada (el pensamiento) y actuar en consecuencia.            

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[…] el post anterior “La gestión emocional o montaña rusa emocional” introducimos la idea de la posibilidad de gestionar nuestras emociones para poder responder a ellas […]

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