LA GESTIÓN DE LAS EMOCIONES Y LA RESPIRACIÓN

gestion emocional respiraciónEmociones, pensamientos y cuerpo, tres partes de un todo

En el post anterior “La gestión emocional o montaña rusa emocional” introducimos la idea de la posibilidad de gestionar nuestras emociones para poder responder a ellas de la forma más adecuada buscando lo mejor alternativa para nosotros y para los que nos rodean.

En este post hablaremos de la respiración: una herramienta concreta y al alcance de cualquier persona para tomar el control de nuestra situación emocional. 

Antes de entrar a ver cómo podemos trabajarla, es importante aclarar una idea fundamental:

Cuerpo, Emoción y Mente son tres partes de un todo que soy Yo.

Lo que yo pienso, marca como me siento emocionalmente y cómo estoy corporalmente. Y viceversa.

las emociones y la respiraciónSi, por ejemplo, estoy pensando en todo lo que me queda por hacer, en todo el trabajo que tengo, este pensamiento de preocupación creará una emoción de agobio, de ansiedad y estrés que provocará que mi cuerpo se tense, que respire más rápido y que se generen sustancias químicas como la adrenalina o la noradrenalina.

Si, por ejemplo, siento que alguien me ataca porque estoy teniendo una fuerte discusión, mi cuerpo se encargará de prepararse para la lucha (aunque no lleguemos a las manos) el corazón bombeará más deprisa, la respiración se hará más fuerte, mi emoción seguramente será de enfado o de ira, y mis pensamientos se centrarán en ideas como “pero quién se ha creído que es…”, “cómo se atreve…”, “ahora se va a enterar…”

Esta es la razón por la que tenemos dos estrategias diferentes y eficaces para gestionar nuestras emociones. La primera es a través del cuerpo, como en el caso de la respiración en la que nos vemos a centrar. La segunda es a través del pensamiento, tema que ya hemos tratado anteriormente en artículos como “Detener el pensamiento negativo” o “Sentimiento = Emoción + pensamiento”.

Las emociones y la respiración

De todo el sistema autónomo de nuestro cuerpo (digestión, circulación,…) el único sobre el que tenemos control es la respiración.

La respiración es la manera de influir de forma consciente en nuestro inconsciente corporal y emocional. De hecho, si nos paramos a pensarlo nos daremos cuenta de que las emociones tienen una influencia directa sobre la respiración. Por ejemplo:

  • El miedo: la inhibe y bloquea
  • La ansiedad: la acelera
  • La tristeza: la ralentiza
  • El estrés: la entrecorta
  • El cansancio físico: la fuerza

Parece claro que las emociones pueden desequilibrar la respiración y los ritmos vitales. Al reaccionar y responder controlando voluntariamente la respiración, tenemos la posibilidad de recuperar el equilibrio y gestionar la emoción.

Tipos de respiración

Habitualmente nuestra respiración es superficial, de subsistencia.

Hace falta que hagamos un esfuerzo consciente para realizar una respiración completa, una respiración que tiene múltiples beneficios en nuestro cuerpo y en nuestra mente.

Estas son algunas técnicas de respiración que nos pueden ayudar a controlar diferentes estados.

La respiración abdominal:

También llamada respiración baja, ya que al ser el diafragma el que trabaja, percibimos como el vientre se abomba y se relaja. Es la respiración natural, la que tienen los bebés cuando nacen.

Practicar esta respiración es beneficioso para nuestro organismo ya que ayuda a mejorar la circulación y a oxigenar órganos vitales como el corazón y el hígado. En lo emocional favorece la relajación, la concentración, elimina la tensión muscular y combate la fatiga, la ansiedad y la depresión.

Practicar la respiración abdominal de forma habitual favorece que la podamos ejercitar de forma natural en los momentos en que notamos que necesitamos tomar el control de nuestra emoción.

La respiración energética:

Es la que podemos utilizar en los momentos en que sentimos que necesitamos más energía de la que tenemos. Consiste en combinar respiración con ejercicio, de forma que activamos nuestro organismo y nos llenamos de vitalidad.

Técnicas de respiración para controlar la ira:

El control de la ira es necesario para no explotar como una olla a presión. Pera ello se puede utilizar esta respiración que consiste en expulsar con fuerza el aire y vaciarnos (soltar presión). Dejaremos en vacío hasta que el cuerpo pida volver a inhalar lo que haremos de forma pasiva. Repetiremos esta respiración hasta sentir que nos vamos calmando.

Si quieres más información sobre la respiración, la salud y el estado emocional, te recomiendo que visites páginas más especializadas como:

http://tecnicasderespiracion.com/

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