LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA EDUCACIÓN

inteligencia emocionalQué entendemos por inteligencia emocional:

Hace unos 20 años que se viene investigando y publicando sobre el tema de la inteligencia emocional y existen múltiples evidencias sobre sus efectos positivos.  La inteligencia emocional se define como:

la habilidad para tomar consciencia de las propias emociones y las de los demás y la capacidad para regularlas.

Ni más ni menos…

Beneficios de una inteligencia emocional sana:

Está comprobado experimentalmente que la persona que desarrolla su IE es capaz de:

  • disminuir su nivel de ansiedad
  • mejorar las relaciones con su entorno
  • tener mayor capacidad de asertividad
  • menor estrés
  • mayor tolerancia a la frustración,…

en definitiva, una persona con mayor inteligencia emocional es una persona más preparada para asumir los retos diarios de la vida de una forma más positiva y relajada.

Parece evidente que ante tales conclusiones, todos “deberíamos” hacer un esfuerzo por mejorar en este aspecto, por lo menos el mismo esfuerzo que nos pedimos para afrontar el aprendizaje de idiomas, o de informática o de matemáticas y lengua.

La inteligencia emocional en los niños:

Cada vez se oyen más voces para que se introduzca el aprendizaje de herramientas de inteligencia emocional en el sistema educativo desde la etapa infantil y aunque queda mucho camino por recorrer ya existen colegios que trabajan desde esta perspectiva, como la institución educativa SEK o el Colegio Montserrat de Barcelona, por citar alguno.

Un cambio educativo fundamental para poder educar a nuestros niños con mayores garantías de futuro, que tiene que venir de la mano de la educación que se realiza dentro de las familias.

Para educar a mis hijos, yo necesito tener inteligencia emocional:

La pregunta es ¿Cómo puedo educar a mi hijo/a en gestionar sus emociones si yo no soy capaz de hacerlo?

Y lo cierto es que es un gran reto para nuestra generación, donde carecimos en gran parte de esta educación emocional, que podamos ayudar a nuestros hijos en el desarrollo de estos aprendizajes.

Es imprescindible contar con adultos comprometidos con el auto-conocimiento y la gestión de las emociones propias y esto pasa por comprender la importancia que tiene el desarrollo de estas habilidades en nuestro día a día, querer desarrollarlas y comprometernos con ello.

Detener el ritmo frenético diario y pararse a realizar este esfuerzo es una garantía de felicidad propia y de las personas que nos rodean. Un esfuerzo que en mi opinión, merece la pena.

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