CUENTO: UN NIÑO Y UNA FLOR

Ana Apesteguia Armijo A3COACHING

flor rojaHoy tenía ganas de compartir con vosotros este cuento sobre un niño cualquiera, en una escuela cualquiera.

Un Niño. Helen Buckley

Una vez el pequeño niño fue a la escuela. Era muy pequeñito y la escuela muy grande. Pero cuando el pequeño niño descubrió que podía ir a su clase con sólo entrar por la puerta del frente, se sintió feliz.

Una mañana, estando el pequeño niño en la escuela, su maestra dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bueno- pensó el niño, a él le gustaba mucho dibujar, él podía hacer muchas cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y botes. Sacó su caja de colores y comenzó a dibujar.

Pero la maestra dijo: – Esperen, no es hora de empezar, y ella esperó a que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar flores. ¡Qué bueno! – pensó el niño, – me gusta mucho dibujar flores, y empezó a dibujar preciosas flores con sus colores.

Pero la maestra dijo: – Esperen, yo les enseñaré cómo, y dibujó una flor roja con un tallo verde. El pequeño miró la flor de la maestra y después miró la suya, a él le gustaba más su flor que la de la maestra, pero no dijo nada y comenzó a dibujar una flor roja con un tallo verde igual a la de su maestra.

Otro día cuando el pequeño niño entraba a su clase, la maestra dijo: Hoy vamos a hacer algo con barro. ¡Qué bueno! pensó el niño, me gusta mucho el barro. Él podía hacer muchas cosas con el barro: serpientes y elefantes, ratones y muñecos, camiones y carros y comenzó a estirar su bola de barro.

Pero la maestra dijo: – Esperen, no es hora de comenzar y luego esperó a que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la maestra, vamos a moldear un plato. ¡Qué bueno! pensó el niño. A mí me gusta mucho hacer platos y comenzó a construir platos de distintas formas y tamaños.

Pero la maestra dijo: -Esperen, yo les enseñaré cómo y ella les enseñó a todos cómo hacer un profundo plato. -Aquí tienen, dijo la maestra, ahora pueden comenzar. El pequeño niño miró el plato de la maestra y después miró el suyo. A él le gustaba más su plato, pero no dijo nada y comenzó a hacer uno igual al de su maestra.

Y muy pronto el pequeño niño aprendió a esperar y mirar, a hacer cosas iguales a las de su maestra y dejó de hacer cosas que surgían de sus propias ideas.

Ocurrió que un día, su familia, se mudó a otra casa y el pequeño comenzó a ir a otra escuela. En su primer día de clase, la maestra dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bueno pensó el pequeño niño y esperó que la maestra le dijera qué hacer.

Pero la maestra no dijo nada, sólo caminaba dentro del salón. Cuando llegó hasta el pequeño niño ella dijo: ¿No quieres empezar tu dibujo? Sí, dijo el pequeño ¿qué vamos a hacer? No sé hasta que tú no lo hagas, dijo la maestra. ¿Y cómo lo hago? – preguntó. Como tú quieras contestó. ¿Y de cualquier color? De cualquier color dijo la maestra. Si todos hacemos el mismo dibujo y usamos los mismos colores, ¿cómo voy a saber cuál es cuál y quién lo hizo?

Yo no sé, dijo el pequeño niño, y comenzó a dibujar una flor roja con el tallo verde.

4 comentarios Comente algo!

En algun sitio he leido que desde que un niño entra en el sistema educativo, su capacidad creativa se reduce a un 10 %. Como superar esto?? como dejar que los niños desarrollen su máximo potencial? antes lo pensaba, pero ahora, desde que soy madre, lo cuido más¡¡ Hace poco, en curso sobre la educacion de los hijos, el ponente nos decia que si nuestro hijo hace un elefante con 7 patas y 2 trompas, qu eno le corrigamos, tarde o temprano se dará cuenta de que tiene 4 patas y una trompa, pero el niño por algun motivo, le añadió más¡¡

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Hola Mara, es cierto que cada vez se le da más importancia a la creatividad de los niños y a dejar que tengan pensamientos propios y busquen sus propias soluciones. Pero esta educación, que cada vez es más habitual en los centros infantiles se “olvida” continuarla después. EL cambio va llegando, pero lenta, muy lentamente.

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Aun recuerdo, una vez en clase, creo que era en COU, y le hice una pregunta a mi profesora de hisotoria y me dijo que eso no era un pregunta inteligente, y yo, le dije que pensaba que los buenos profesores podían responder las preguntas inteligentes y las no inteligentes. Puede que mi pregunta no lo fuese, y puede que me pasase en la respuesta, pero no creo que esa fuese tampoco una respuesta inteligente 😉 cuando bien pueden llegar a hacer lo buenos profesores¡¡¡ Ana me encanta que hagas reflexiones sobre esta tema¡¡ es tan importante¡¡Te recomendé un libro que se titula “El “Lider Interior” ?? te gustará¡¡¡

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El lider interior, lo apunto. Ahora estoy leyendo “El elemento” de Sir Ken Robinson, que habla sobre que todos poseemos algo que nos hace especiales y cómo muchas veces se queda en el camino debido a cómo está montado el sistema educativo.
Un abrazo Mara

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