GENERAR INDEFENSIÓN APRENDIDA EN ALUMNOS EN 5 MINUTOS

indefension aprendidaLa autoestima del niño:

El uso de la inteligencia emocional en el fomento de la autoestima de un niño es esencial por parte de los adultos que lo rodean, sean estos padres, tutores o profesores.

Nadie duda a estas alturas de la importancia de los refuerzos en la educación o de la disminución de la autoestima después de varios intentos con resultado negativo. (Leer: “cómo fomentar la autoestima en el niño”)

Sin embargo, en este post quiero señalar una percepción de la desmotivación cuyas consecuencias van más lejos de lo que suponemos.

¿Qué es la indefensión aprendida?

La indefensión aprendida es una respuesta negativa ante estímulos ante los que estamos perfectamente capacitados para resolver.

Para Seligman (1975) la indefensión aprendida es un estado psicológico que aparece cuando la persona percibe o cree que los sucesos son incontrolables y no puede hacer nada para cambiarlos. Se produce un estado de desmotivación y predisposición negativa a aprender, porque se crea en el subconsciente la idea de que por mucho que lo intente y haga lo que haga, no va a salir bien.

Si lo centramos en el aula, los alumnos en este estado se sienten incapaces para aprender aunque posean las habilidades y destrezas necesarias.

La existencia de experiencias pasadas en las que no pudieron realizar la tarea independientemente de los esfuerzos realizados, los sumergen en un estado de bloqueo e inactividad que poco tiene que ver con sus posibilidades de éxito. Es el caso de un estudiante que ante varios suspensos en matemáticas concluye que no es capaz y deja de intentar superarlas.

La indefensión aprendida en la practica docente:

En el siguiente video se muestra como una profesora realiza un ejercicio de indefensión aprendida, consiguiendo que en menos de 5 minutos, una parte del alumnado muestre estos síntomas.

Este vídeo es para mí una invitación a la reflexión sobre nosotros y nuestras “indefesiones aprendidas”, es decir sobre todas aquellas cosas que creemos que “no podemos”, “no somos capaces”, “no valemos”, “no merece la pena”, “esto es siempre así”, que provienen de aprendizajes pasados en los que no tuvimos éxito y que se encuentran inaccesibles, ocultos en la mente.

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2 comentarios Comente algo!

Es muy importante poder reconducir esta situación de fracaso en un alumno, o mejor, evitarla. (No es fácil). Sin embargo, también se ha de procurar de algún modo la superación de dificultades, se ha de fortalecer al adolescente ayudandole a reconocer su obstáculo y a enfrentarse a si mismo. A veces tengo la sensación de excesiva responsabilidad para el profesor ante un sujeto pasivo. Últimamente les hablo a mis alumnos sobre la necesidad de dirigir su propio aprendizaje, de tomar decisiones para aprender, de querer aprender.

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Gracias por tu interesante aportación.
Comparto contigo la opinión de que el alumno (y en general cada uno de nosotros) es responsable de la actitud que presente tanto ante las dificultades como en el aprendizaje. Siendo esto cierto, su respuesta va a depender en gran medida del grado de autoestima y confianza en sí mismo del que parta, que vendrá definido por sus experiencias pasadas.

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